
La Educación para el Desarrollo facilita la comprensión del mundo globalizado, genera una actitud crítica y comprometida con la realidad, crea compromiso y corresponsabilidad en la lucha contra la pobreza, fomenta actitudes y valores en la ciudadanía. En definitiva, contribuye a una ciudadanía global, con capacidad de análisis y comprensión de las causas de la pobreza, la inequidad y el desigual reparto de bienes, recursos y derechos. Todos ellos, logros que persigue la cooperación internacional y la dinámica de alianzas internacionales en las que se basan, cada vez más, los gobiernos locales y otros actores de la cooperación.
La Educación para el Desarrollo es el hilo conductor de muchas de las iniciativas que se llevan a cabo en el abordaje de distintas temáticas, y en el acercamiento a distintos colectivos sociales. Mujeres, jóvenes, ciudadanía local y provincial, están en el centro de atención de estos programas que aspiran a transmitir una imagen de la realidad objetiva, plural, libre y justa, que atienda a la diversidad y que responda a la ausencia de canales de participación que tienen ciertas temáticas en los circuitos convencionales de información, capacitación y dinamización socia